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Disocia y vencerás

Hace años leí en algún sitio que alguien había calculado el tiempo que un balón tarda en llegar a la portería desde que un jugador lo lanza desde la línea de 9m.

La conclusión a la que llegaba el estudio es que dicho tiempo era menor que el tiempo de reacción mínimo de cualquier portero.

Está claro, por tanto, que un portero no para exclusivamente por reflejos. No voy a hablar en este artículo sobre como tienen que entrenar los porteros (entre otras cosas por que no tengo ni idea), eso es mejor que lo haga Gurutz en alguno de sus artículos. Pero sí voy a hablar sobre los indicios o disparadores que los porteros utilizan para poder “adivinar” la localización del lanzamiento y poder anticipar sus acciones y de cómo un lanzador debe ocultarlos o retrasarlos lo más posible para aumentar su efectividad.

Los porteros obtienen mucha información observando al lanzador antes de que el balón salga de su mano:

Observan la posición de la mano, la altura del brazo y su recorrido, la posición del cuerpo, a dónde mira el lanzador, etc.

Y también obtienen información valiosísima observando y conociendo a los lanzadores en vídeo y observando el blocaje de su propia defensa.

Con toda esta información el portero debe anticipar su movimiento si quiere tener éxito.

Al igual que una cámara fotográfica, nuestra vista enfoca a una distancia determinada, y lo que está en otro plano (más alejado o más cercano) queda desenfocado. En el caso de un lanzamiento exterior con blocaje defensivo ¿Dónde creéis que la mayoría de los lanzadores enfoca su mirada, en la defensa o en el portero? Pues la mayoría lo hace en la defensa, y es normal porque hasta ese momento es lo que debían hacer para poder superarla: centrar su atención en lo que hacen los defensas.

En realidad, en el momento del lanzamiento, no es tan importante tener una visión nítida de los brazos del defensor cómo sí lo es poder observar con claridad el movimiento que el portero debe hacer para poder anticipar su acción lo necesario. Al fin y al cabo no necesitamos saber si el defensor tiene las uñas limpias, nos vale con tener una referencia, aunque sea borrosa, de dónde tiene los brazos.

Yo he conocido a lo largo de mi carrera a jugadores que marcaban la diferencia gracias a esto. Estoy pensando ahora, por ejemplo, en Íker Romero. Los porteros muchas veces parecían adivinar la localización de sus lanzamientos, pero él siempre conseguía modificar ligeramente su lanzamiento y cuando un portero se iba, por ejemplo, a un lanzamiento a uno de los lados abajo, él se la colaba muchas veces entre las piernas.

Esto es algo que si no lo tienes de manera innata, es muy entrenable. Hay muchas maneras de entrenar el foco en los lanzamientos exteriores y será una de las muchas cosas que entrenaremos este verano en el campus en Ribadeo.

Otra manera de aumentar la efectividad en los lanzamientos (y esto ya es aplicable a cualquier tipo de lanzamiento) es tener una misma gesto-forma para una gran variedad de lanzamientos. ¿Porqué a los niños siempre les decimos que levanten el brazo al lanzar? Pues precisamente por ésto, por que desde ahí es desde dónde pueden tener una mayor variedad de localizaciones para el lanzamiento. Luego en etapas más avanzadas y con la experiencia observamos jugadores que no siempre lanzan con el brazo arriba y no por eso pierden efectividad. Esto es porque han desarrollado la suficiente calidad para seguir manteniendo una gran riqueza de lanzamientos aún con una gesto-forma que en un principio podría parecer limitante, pero que al final lo que consigue precisamente es engañar al portero (¿Habéis visto cuántos lanzamientos diferentes puede llegar a sacarse de la manga Juanín García con el brazo abajo?).

Por lo tanto ¿Hay que enseñar a los niños a “lanzar con el brazo arriba”? Claramente sí, pero también hay que enseñarles a mantener la variedad en los lanzamientos con posiciones del brazo, mano o cuerpo menos ortodoxas.

Para trabajar esto es importante utilizar ejercicios que busquen disociar las diferentes partes del cuerpo que un portero observa para actuar ante un lanzamiento.

Disociaciones que se pueden entrenar:

  • Muñeca/brazo. Por ejemplo, automatizar el gesto de lanzar a un lado con el brazo y enviar el balón al otro con la muñeca.
  • Brazo/cuerpo. Muy útil para los pivotes o los lanzamientos en rectificado, ya que al llevar el cuerpo hacia un lado y conseguir lanzar hacia el otro pueden engañar al portero.
  • Mirada/cuerpo. Ésta disociación es menos útil porque pocos porteros se fijan en la mirada del lanzador. Y esto lo sé por propia experiencia porque tengo que confesar, ahora que no hay porteros rivales en la sala, que yo siempre miro hacia dónde voy a lanzar.
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Ocupación de los espacios defensivos

La buena ocupación del espacio, es clave en la consecución del éxito por parte de un equipo. Es evidente que, a mayor espacio en la zona de balón (zona de peligro), mayor es la probabilidad del ataque para alcanzar su objetivo.

Esto implica que la defensa tiene que reducir ese espacio para aumentar su efectividad. A parte de un buen trabajo de orientaciones y ocupación de líneas de pase, la basculación defensiva permite a la defensa reducir ese espacio. Pero reducir el espacio mediante basculación defensiva hacia la zona de balón, conlleva una disminución de la densidad defensiva en las zonas más alejadas.

Basculación defensivaDensidad defensiva

Este déficit debe ser corregido por los defensores más alejados del balón mediante la ocupación de espacios potencialmente peligrosos, es decir, espacios cercanos a zona de finalización que momentáneamente tienen una baja densidad defensiva y que de ser ocupados por atacantes con opciones de recibir balón, pueden suponer un grave problema para la defensa.

Disuasión defensiva

El trabajo en profundidad de los defensores alejados es fundamental para el sistema defensivo, pues protege la espalda del compañero que ocupa el puesto colindante, dando tiempo a que recupere su posición tras haber realizado un movimiento de basculación defensiva, y  además es la base para un buen trabajo de disuasión y anticipación.

Así pues, en la puesta en marcha de todo este engranaje defensivo, aparecen importantes conceptos como basculación, densidad defensiva, orientación, ocupación de líneas de pase, profundidad, anticipación, disuasión,… que podéis perfeccionar este verano en el campus.

Esperamos vuestros comentarios y aportaciones.

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Defendiendo un 2vs2

En mi anterior entrada os hablaba de cómo el pivote nos da una ventaja numérica en ataque que hay que saber aprovechar.

Este concepto es utilizado en gran parte de la sistemática de ataque de un equipo; desde las más complicadas combinaciones hasta un “simple” 2 vs 2.

Pues bien, vamos a centrarnos en este artículo en cómo ese concepto de que “por el lado del pivote somos uno más” afecta al 2 vs 2. Pero vamos a hacerlo desde la perspectiva de la defensa y cuáles son los fundamentos de técnica y táctica individual necesarios para defenderlo.

1º Como sabemos que el pivote da una ventaja (al menos temporal) por su lado, hay que favorecer su movimiento hacia zonas exteriores:

Defender un 2 contra 2

Y luego impedir que circule de vuelta por la línea hacia donde se está jugando el balón:

Defender un 2 contra 2

2º Si el pivote no se desmarca a zonas exteriores, el defensor del oponente con balón es responsable de la línea de pase al pivote hasta que su compañero consiga pasarse el bloqueo (y después debe seguir disuadiendo la línea de pase)

3º Los defensores deben retardar lo máximo posible que el oponente con balón los separe y llegue a zona efectiva de lanzamiento y/o de pase a pivote para que a su compañero le dé tiempo a pasarse el bloqueo.

Defender un 2 contra 2

Si el atacante quiere atacar el bloqueo debe salir con bote. El defensor debe amenazar el robo del bote para que el atacante lo haga alejándose de la portería y fuera de distancia de lanzamiento. De esta forma su defensor puede cumplir con el punto anterior preocupándose del pase a pivote hasta que su compañero se pase el bloqueo.

4º El defensor de pivote tiene que pasarse el bloqueo preferiblemente por arriba (si lo hace por debajo, que sea lo suficientemente lejos de los 6 metros para que el pivote pierda su efectividad), pero nunca girándose o cruzando la piernas. De este modo tiene la capacidad de defender al atacante con balón si este cambia de dirección y hay que cambiar de oponente.

La mejor manera de enseñar esto en etapas de formación es obligando al defensor a pasarse los bloqueos primero con la pierna izquierda si el bloqueo es por su izquierda y con la derecha si el bloqueo es por la derecha.

5º Evaluar el peligro dependiendo de hacia dónde juega el atacante con balón el bloqueo:

Si lo hace hacia el débil lo más probable es que intente pasar al pivote puesto que el lanzamiento y la continuidad son más difíciles.

6º En el caso de que el atacante con balón haga trayectoria directa a portería uno de los dos defensores debe salir a contactar. Lo mejor es que lo haga el del débil, puesto que para un diestro siempre es más difícil jugar hacia la izquierda y para un zurdo hacia la derecha.

7º Finalmente apuntar que si los defensores superan físicamente de forma clara a los atacantes (o si los árbitros son demasiado permisivos con la defensa sobre el pivote) se puede individualizar la defensa, no hacer cambios de oponente y dejarse de todos estos rollos 😉

Así es como a mí me lo enseñaron y cómo se lo enseñaremos a nuestros chicos y chicas del Campus, pero espero vuestros comentarios, aportaciones y sugerencias.

Formación

Por el lado del pivote somos uno más

Este es uno de los “mantras” de Juan Carlos Pastor y de hecho es, en gran medida, en lo que se basan (muy profundamente) tanto el sistema de ataque como el sistema defensivo.

Puede parecer una perogrullada, pero la mayor parte de la sistemática de ataque y de las soluciones defensivas van en la línea de entender este concepto. Muchos lo aplican sin ni siquiera llegar a tener plena consciencia de ello, y la genialidad de Pastor está en, precisamente, ser consciente de este tipo de cosas y saber transmitirle al jugador el porqué de las cosas que se hacen.

Vamos a verlo gráficamente:

Gráfico de la situación

 

Tenemos una situación cualquiera de juego 6 vs 6 con el pivote y su defensor par señalados en rojo.

Por el lado del pivote, es decir, por la izquierda del ataque somos uno más: 3 atacantes y 2 defensores. De modo que sólo hay que llevar el balón a esa zona para tener superioridad.

Y ahora me diréis: “Pero hombre Rubén, si el balón va a esa zona, el defensor tiene que pasarse el bloqueo”:

Gráfico de la situación

 

Totalmente de acuerdo, pero lo cierto es que por el lado del pivote seguimos siendo uno más y sólo hay que llevar, de nuevo, el balón a la otra zona.

Creo que ahora ya vamos entendiendo lo que quiere decir Pastor con esa “tontería” y lo importante que es ser consciente de este tipo de cosas.

Los que estáis metidos en esto del balonmano imagino que ahora estáis (y si no es así os invito a hacerlo) repasando mentalmente toda vuestra sistemática y os vais a dar cuenta que la mayor parte de ella se basa en este concepto.

Incluso los elementos tácticos más elementales se basan en esto. Por ejemplo, el juego 2 vs 2 con el pivote.

En una próxima entrada del blog hablaré sobre cómo se defiende, teniendo en cuenta este concepto, el 2 vs 2 con el pivote, que será parte de lo que les enseñaremos a nuestros niños/as en el campus de Ribadeo en julio.

 

 

Formación

La correcta utilización de la geometría

Los porteros, por lo general, somos autodidactas. Pocos equipos tienen entrenadores de porteros en la base, y pocos entrenadores pierden el tiempo en intentar enseñar a los porteros: nos dan 3 ó 4 ideas y… a descubrir.

Una de esas frases mágicas suele ser la de: “ATACA EL BALÓN Y SAL PARA TAPAR MAS ESPACIOS” ¿Es esto cierto? Sí, pero no siempre.

Geométricamente la trayectoria de un balón dibuja un triángulo, siendo el balón uno de los vértices de este, y la trayectoria que se dibuja desde este vértice hasta los postes, dos de los lados del triángulo, siendo la línea de gol el tercer lado del triángulo.Gráfico de colocación del portero en un penalti

 

Si el foco de lanzamiento es fijo como en el caso de un lanzamiento de penalti, o en una penetración en la que el jugado viene de frente a nosotros, la frase mágica tiene todo el sentido, por que la estructura triangular en la que se fundamenta este razonamiento se mantiene en gran medida.

Pero ¿Qué pasa en los casos en los que el foco de lanzamiento no es un punto fijo, sino que el jugador en su trayectoria de lanzamiento dibuja una línea que hace que el foco de lanzamiento, en vez de ser un punto fijo, sea una recta como sucede, por ejemplo, en los lanzamientos desde los extremos? Pues que nuestra figura geométrica pasa de ser un triángulo a ser un trapezoide. Nuestra teoría de salir para tapar más espacios no se cumpliría siempre.

Colocación portero lanzamiento de extremo

 

Por tanto, a la hora de aprender dónde colocarnos, si mas arriba o mas abajo, hay que tener en cuenta varios factores: por un lado la trayectoria del jugador para valorar si el foco de lanzamiento es medianamente fijo o un foco que va formado una recta, y por otro lado la cantidad de portería que tenemos que defender para valorar si en la figura geométrica que vamos a tener, las rectas que dibujan la trayectoria del balón se van a ir abriendo o cerrando en su trayectoria a la línea de gol. Si las líneas se abren, ataca, taparás más, si las líneas se cierran, recula, taparás más atrás.

A esta y a otras muchas conclusiones he llegado yo por mi propia experiencia, siendo autodidacta, pero muchas de ellas han llegado más cerca de la cuarentena que cuando tenía 20 ó 30 años, y son muchos años haciendo cosas sin lógica solo por que en su día, un entrenador con toda la buena voluntad me dijo: ”ATACA EL BALÓN Y SAL PARA TAPAR MAS ESPACIOS”.

Detalles técnicos como estos los trabajaremos y desarrollaremos en el campus, para que los porteros que vayáis tengáis las herramientas y conocimientos necesarios para poder desarrollar todo vuestro potencial.

¡¡¡Porteros, allí os espero!!!

Formación

Utilización de la mano no hábil

¿Te gustaría conocer los secretos de cómo trabajar aspectos determinantes en las primeras etapas de formación, para llegar con múltiples recursos al alto rendimiento?

No quiero hablar de cosas ya excesivamente obvias en la base sino de aspectos que no se trabajan tanto y que pueden marcan la diferencia entre ser un jugador “normal” y otro que puede marcar diferencias utilizando estos matices.

En este primer artículo quiero despertar vuestra curiosidad sobre algo que me insistieron mis entrenadores en mis primeros años en el Balonmano Valladolid:
“Miguel, que cuando vayas hacia tu izquierda botes con la mano izquierda”,
“Cámbiate el balón de mano cuando fintes a tu punto débil”,…

Frases que nunca he olvidado porque nos las repetían hasta la saciedad.
Pero, ¿Realmente tiene tanta importancia? Bajo mi punto de vista sí, porque desde mi experiencia he logrado llegar al alto rendimiento aplicando estos matices sin ser un jugador determinante ni técnica ni físicamente.

Aterricemos concretando con este simple ejemplo de contraataque 1×1:

Si el jugador que va botando el balón, lo hace con la mano que tiene mas alejada del defensor, a este le será mas difícil desposeerle el balón en el bote, es decir, si es un jugador diestro y el defensor va por su derecha tendría que botar con su mano no hábil, en este caso su mano izquierda. Esto tan simple nos evitaría la perdida de balón en una clara ocasión del gol.

Pero hay mucho mas:

¿Es importante utilizar la mano no dominante en la realización de cualquier tipo de bloqueo? ¿En que casos? ¿En función de la trayectoria de salida? ¿si es estático o dinámico?… La respuesta es sí, pero esta aplicación está en función de muchos matices, algunos de ellos perfectamente entrenables en las primeras etapas de aprendizaje.
Podría parecer que este aspecto en la formación se aplica sólo en lo comentado anteriormente, pero ¿alguna vez nos hemos planteado si puede darnos ventajas respecto a nuestro oponente directo?; por ejemplo, en la ejecución de las fintas de desplazamiento (“1X1”), ¿En cuales de ellas se puede aplicar? ¿fintar al débil es siempre la “finta de brazo”? ¿Qué detalles, matices o “trucos” podemos introducir para sacar más rendimiento a estas situaciones utilizando la mano no dominante?,… Interesante aspecto a conocer y trabajar desde la base.

Hay otras muchas acciones en las que se puede aplicar: cruces, puntos de apoyo,…
Este aspecto del trabajo de la mano no dominante puede dar ventajas en situaciones importantes del juego ofensivo. ¿Queréis trabajar y conocer de primera mano con nuestros especialistas del Campus cómo sacar rendimiento a este aspecto? Os esperamos en el Campus para aplicarlo con vosotros… ¡Animáos!